sábado, 10 de octubre de 2015

En primer vuelo


En  primer vuelo

A su primer llamado llegó
con una carga de entusiasmo
por pesada le fue lento el viaje
más que de contenta acudió
que se le llame Sierva
el porque su memoria lo sabe
así su paradero sea lejano
en su voz incandescente dirá presente
y preciso ese día
otra tierra era su estancia
en provecho bien querida
acogida de tantas sonrisas
¡retirarse, oh que pena!
¡ese ventarrón!
fue hasta ella y proclamó
por parte de él,
—vaya  a su cielo en ese su estado—
prontamente voló
en esos minutos llenándose de humedad
tantas ansias comprimidas/ ser requerida
de tantas, de todas su presencia, una inmensidad
—Aquí abajo señor—
—¡Ay nubecita de mis amores,
cubre el bosque de mis enamorados,
dales tu apapachadora sombrita!
oculto detrás de aquella purpura mancha
quedó el sol de ojos cerrados
contento con su algo de descanso.
mientras una lenta lluvia caía
a esa arbolada, regaba la tierra
y apagaba a los amantes su llamarada.


viernes, 9 de octubre de 2015

Existencias

Existencias

Hablan tus ojos
lo que dicta tu sangre
que transpasa a tu piel el mensaje
a lo alto labrado en tu frente
un recital de ensueños
como para suprimir la demencia del mundo
así lo veo, así lo quiero.

Dicen tus labios cerrados
la quieta gracia de tu lengua
callar te acomoda
por los poros de tu piel
salen a relucir brotes de amor
así pequeños, y en señales
para enamorar es mejor el silencio

Cuentan tus pies sin residencia
de cerca hay luz que predica
tu libre figura
y donde estés sin necesidad del día
así te ves
hasta en el más oscuro de los rincones
nulidad de la caña de cera
brillante mente tu cuerpo el espacio alumbra

Narra la senda pasaste
un poco tu claro estanque
quedó junto al árbol frondoso
frutas luminosas cuelgan en su hurto
de tu luz su arrebato
voy detrás en las prisas
con mi libro bajo el brazo
citarte la estrofa, esa la del olvido
la que quedó en el centro de la mesa.

miércoles, 7 de octubre de 2015

EL mirlo

El mirlo

Construyo añil historia
larga y de acero
hela aquí:
allá a lo lejos
junto al horizonte
donde el mirlo dilucido.
Encendió la mañana
en el templo de oración
 el épico sol
y nunca su vuelo
de llamar a su amada.
Es cierto
cristales cayeron
desfortalecidos los santos
añicos los sombreros
de hinojos a bruces
algunos feligreses
mientras su trino
exigía de su ave paradero.
Es cierto
su corazón era revuelo
e iba ciego en su vuelo
picoteó virginidad de corolas
posó en el fuego
tañó agreste la campana
en su pico un sorbo de vino
en sus patas la hostia
y de aquella capilla
de luz no quedó nada.
En el derrumbe crepitante
apuró su retiro
al cenit interrogó por su estima
es,  aclaró
de incandescente plumaje
en el centro de su origen
matiz pardo
trocitos lóbregos sus ojos
rostro de ángel.
Será la del nido en el olmo
la que aplasta un gusano
canta a sus crías
tumultuosos en la paja
relamidos sin guardar silencio.
Allá voló el mirlo
con respiro tranquilo / no pasa nada.
Ya juntos en el olvido de la tragedia
el astro observaba
¡mira el descarado echarme la culpa!
tan sólo por la flauta de su amada.










martes, 6 de octubre de 2015

La travesía

La travesía

Una tarde de rumor de viento
sesgue espigas
estimando ver su travesía en vuelo
de la palma de mi mano
a donde diga su destino sea el mío.

Con la simiente siendo papalote
me fui trazando camino
con el sabor de la arcilla en mis pies
desconocida ruta
entretejidos cordeles/ un poco gemidos
de mi boca, me hice emigrante.

Al parcel llegando quede cautiva
la huerta de los pecados
en su natura estado penetrable
posó en un árbol mi guía
reposé con el grana en mis ojos.

La fruta prohibida...
todo era de una mujer de nombre  Eva
evocó el paisaje al paraíso
hecho de manzanas todas
con una sola mordida

¿Quién osó pecar de esa manera
qué landronzuelos se dieron a esa tarea?
tan solo un pedazo de esa fruta
al suelo marchitas/ oxido en la rama
encendido aroma de cabalgar al cenit.

Ya cabizbaja, y en llanto
cruce opaco / sombrío panorama
en termino de la siembra
una ciudad asomaba
solitarias las calles,
luces encendidas en las casas
plugos murmuros asomaban por las ventanas
¡ ahhh la población iría creciente!

¿convenía la nueva ruta?
me senté a pensarlo...
se sentía la gente en ocupa
¿quién me daría un vaso de agua?
meditando...los rapaces armaban ideas.





lunes, 5 de octubre de 2015

De otras calles

De otras calles

Con el son de los milagros

Cantan en la plaza las palomas

Colonia de velos pasados

Añil poético de los castillos
.
De pétalos es está tormenta

Recrudece en el andar cautivo

Del hombre semidesnudo

De carne fresca no pisó está tierra

De morir su huella profunda

En mi plato un corazón late

Su flecha pincha mi boca

Guarnecido un espiral verde

Caracoles de manzana tiene el postre

Más allá él me llama...

Un desfile de gaviotas, y sus sombras

Sobre mi sombra ya mojada

Las olas implacables golpean la cadera

Canto al riel de luna

Catedral más antigua de la tierra

Racimos de granujos de arena

Un presente a galope por corceles

De su plata iluminados

Ofrecen líneas de hilos escarlata 

Arrecifes jerárquicos

Un saludo de puño y letra de Neruda

Diversidad de espigas al desayuno

Mujeres al desnudo

turista de gafas oscuras fragante sonríe

domingo, 4 de octubre de 2015

La sirena

La sirena

Salí allá al río
de asfalto y  lirios
orilla luenga de arena
balsas vacías
de desecho luminoso
fruta de resaca
siembra del sol en mi frente
La prisas torcían mis pasos
mis manos de batuta
 sinfonía de memoria acalorada
vacilante en mis reflejos
llegar a mi destino
Me gusta nadar en la nada
colarme al limbo de la tierra
la individualidad de cada ola
un glamour glaseado
de enorme espuma
estridentes fragores expansivos
saltando cada loco en su tema.
Así escuche a lo lejos
el llanto del alma de una ave muerta
yacía su lamento pegado a su cuerpo
llegando a él, sus alas oscuras
un intento de subir al cielo
mis amigas es el viento
el que les da vida
Donde los fuertes hedores
apagaban la pradera
olfato de candado de acero
 prosiguiendo llegue a mi destino
La red estaba abierta
peces gobernaban la presa
mi viaje en solitario acabó
saltando el agua se hiso tibieza.



sábado, 3 de octubre de 2015

En el lecho de la noche

En el lecho de la noche

Puedo morir de amor...
está comprobado
más de tres días, y resucito
toma,  lo sé, su tiempo.
En este crucial razonamiento
sin temor al futuro
hoy,  ¡amémonos!
tanto, y más de lo escrito.
si perezco a tu lado
un favor yo te pido
dame un poco de tu aire
de tu boca iluminada 
de pie en tus brazos
con tu voz vuelve el latido. 

Puedo morir de amor...
pero no está planeado
porque te voy descubriendo
lo que veo 
los sentidos van tan vivos
que se saben bien queridos
reconfortados
así que rodea mi cintura.